La lealtad de las Fuerzas Armadas (I)

La dificultad de construir un balance preciso sobre las Fuerzas Armadas de México (FAM) radica en la escasez de datos que tenemos disponibles acerca de la correlación de fuerzas en su interior. Comúnmente estamos limitados a generar hipótesis con los hechos que asoman a la superficie pública, pero el magma político que los hace aflorar está fuertemente resguardado dentro de los cuarteles.

Algunas veces se dan oportunidades en las cuales algún elemento, de rango medio o superior de las Fuerzas Armadas, logra escapar de las herméticas estructuras de la institución castrense y nos dota de información valiosa para contrastar nuestras hipótesis. Es el caso del General José Francisco Gallardo Rodríguez, quien cumplió condena en una prisión militar por promover reformas democráticas al interior del Ejército. Hoy, el General también tiene un doctorado por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM e investiga de manera académica a las Fuerzas Armadas.

Usando la información que nos proporciona el General Gallardo, y siendo consciente de que deben incluirse otras aristas sobre el problema de las FAM, realizaré un primer acercamiento para tratar de responder, modestamente, a tres preguntas: 1) ¿Cuál es la correlación de fuerzas al interior de las FAM?, 2) ¿Existe lealtad de las FAM hacia la 4T?, 3) ¿Es posible transformar a las FAM en una institución que se distancie de la oligarquía para defender procesos políticos de corte popular?

Ley y doctrina: las únicas barreras de contención

Las Fuerzas Armadas, en todos los Estados-Nación, tienen la capacidad de imponer su voluntad al conjunto de la sociedad. No hay fuerzas sociales que puedan detener materialmente al Ejército (excepto, claro, en situaciones de guerra civil con el Pueblo en armas). Sin embargo, las Fuerzas Armadas parecen limitar su actividad en el marco de las leyes consagradas en la Constitución y en la doctrina que reciben dentro la institución castrense. En realidad, la contención de la Fuerzas Armadas se logra mediante mecanismos ideológicos (doctrina), pues de ahí se logra también el acato a los consensos sociales (ley). Y a su vez, de manera dialéctica, es la ley la que determina qué tipo doctrina recibirán los militares.

Cuando no hay concordancia entre ley y doctrina, los militares rompen las barreras que los contenían y se sienten con la legitimidad de irrumpir autónomamente en el devenir de la sociedad, dicho de manera directa, las Fuerzas Armadas se insurreccionan con el objetivo de tomar el poder. La educación militar debe coincidir con el proyecto de nación que se quiere construir; esto es lo fundamental.

Si en México se pretende construir una alternativa progresista al neoliberalismo, pero la doctrina del Ejército no concuerda con las leyes que el nuevo gobierno va instalando, ese gobierno estará en una peligrosa amenaza. Y, como apunta el General Gallardo, sólo basta que la divergencia con el gobierno se concentre en la élite del Ejército. Más adelante conoceremos quienes integran esa élite militar.

La doctrina militar en México

Para el caso del Ejército y la Fuerza Área, el encuadramiento ideológico que incorporan los oficiales pasa por tres niveles de educación: 1) El Heroico Colegio militar, 2) la Escuela Superior de Guerra y 3) el Colegio de Defensa Nacional. Es imprescindible comprender lo que sucede en esos tres espacios para delinear el perfil de los altos mandos militares. De una vez conviene entender que en las escuelas militares se práctica una pedagogía que no está expresada formalmente en los programas académicos. La información de la cual nos dota el General Gallardo es de mucha ayuda. Veamos:

1) El Heroico Colegio Militar

Si lo comparamos con la educación civil, el colegio militar equivale al nivel universitario. De ahí egresan los soldados y pilotos con rango de oficiales del Ejército Mexicano. Todas las actividades dentro del colegio están cuidadosamente planeadas para forjar oficiales cuya principal cualidad sea la obediencia a la autoridad. Ahí no se califica el desempeño de los alumnos en las materias de la currícula militar, ahí se califica su voluntad de subordinarse a la autoridad y el grado de humillación que soportan. Se abre así un poco el panorama para dimensionar el poder que tienen la élite militar sobre el resto del Ejército, donde el Secretario General de la Defensa es la figura de mayor peso.

2) Escuela Superior de Guerra

Es una escuela que profesionaliza a los militares a nivel de posgrado, en el equivalente a Maestría. De aquí egresarán los futuros Generales y oficiales de Estado Mayor. En este espacio los oficiales adquieren elementos nuevos en su formación ideológica, pues aprenden que la obediencia a la autoridad trae beneficios, pero que cuando encuentren oportunidad es legítimo romper la legalidad para lograr el avance individual. No se forman militares que consagrarán su vida en la defensa de la Patria, si no los clásicos sujetos neoliberales. La deshonestidad es una conducta que se cultiva en la Escuela Superior de Guerra, los oficiales con cierta integridad ética y honor no pueden sobrevivir en esa estructura.

Algunos oficiales del Ejército de Estados Unidos que asistieron en México a la Escuela Superior de Guerra dicen que “los oficiales del Ejército mexicano que se convierten en parte del sistema deben tener tres condiciones: i. El valor dominante debe ser la voluntad individual de subordinarse totalmente a los que tienen autoridad sobre él; ii. La expectativa de que la sumisión será premiada y que la independencia será severamente castigada; iii. La motivación primaria, asegurar las recompensas que el sistema ofrece”.

3) El Colegio de Defensa Nacional

Este colegio es exclusivo para la formación especializada de un selecto grupo de coroneles y generales que han destacado por su servicio en los más altos puestos militares; nueve de cada diez son egresados de la Escuela Superior de Guerra.

La formación ideológica refuerza la misma línea de mandos militares corruptos cuya principal motivación son los beneficios personales que se traducen en gratificaciones económicas, privilegios de todo tipo, inmunidad, etc. Los directores del Colegio de Defensa Nacional son militares de alto rango señalados de graves violaciones a los derechos humanos, como el caso del entonces Comandante Castillo Fernández, responsable de adiestrar y equipar distintos grupos paramilitares en Chiapas que ejecutaron innumerables actos de contrainsurgencia para sofocar al EZLN y que fueron autores materiales de la masacre de Acteal. Eso sólo por mencionar un ejemplo entre muchos otros.

La élite militar en México

Como se ha expuesto hasta aquí, la educación militar ocupa un papel fundamental para delimitar el tipo de Fuerzas Armadas que tiene un país. No sorprende entonces que la élite militar en México, es decir, los militares con mayor influencia en la toma de decisiones, sean los instructores/egresados de la Escuela Superior de Guerra, más específicamente del Diplomado de Estado Mayor, mismos que pasan a formar parte del Colegio de Defensa y ocupan los más altos cargos dentro de la Secretaria de Defensa.

Esa élite militar es la que forma parte de la oligarquía en este país. Es una élite militar de derechas, que se subordinada a los planes de seguridad hemisférica de los Estados Unidos y que colabora con carteles del narcotráfico. Esa minoría en el Ejército es la que puede activar potenciales golpes de Estado.

Primer Cierre

Presentaré a continuación la primera respuesta a las preguntas que planteé al inicio del texto. Cabe recordar que las otras dos preguntas serán respondidas en las próximas entregas de esta reflexión, en donde seguiremos profundizando sobre el problema de las Fuerzas Armadas de México.

1– ¿Cuál es la correlación de fuerzas al interior de las FAM?

Por todo lo expuesto, considero que la correlación de fuerzas al interior de las FAM es abrumadoramente desfavorable para las posiciones de izquierda, incluso para el liberalismo progresista.

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