La lealtad de las Fuerzas Armadas (III y último)

La reforma de las Fuerzas Armadas: El caso de la Venezuela Bolivariana.

La historia añeja y reciente de América Latina nos enseña lo trágico que puede resultar el papel de las Fuerzas Armadas para un gobierno popular; no hace falta entrar en detalles para entender por qué. Pero también, en el caso específico de Venezuela, muestra que la institución militar puede reformarse al grado de convertirse en un pilar sólido para sostener procesos revolucionarios.

La Fuerza Armada en Venezuela es una estructura militar vinculada al Pueblo que cumple un papel de extrema importancia en la construcción y sostenimiento del proyecto Bolivariano. A los militares venezolanos se les adoctrina en el pensamiento marxista, en los principios del comunitarismo, en la defensa y promoción de los derechos ciudadanos, en el antiimperialismo y en la solidaridad entre los pueblos. Otro elemento de primer orden en la doctrina bolivariana es la llamada unidad cívico-militar que, junto a las comunas, son la clave de la solidez de la Revolución Bolivariana.

La estructura militar, además de su función clásica de proteger la soberanía y la integridad territorial, cumple funciones de desarrollo social como son distribución de comida, campañas de alfabetización, construcción de viviendas y carreteras, comercialización de productos de primera necesidad, respuesta a emergencias naturales y un largo etcétera. Toda la actividad militar en beneficio de la sociedad está regulada por una estructura colegiada integrada por altos mandos militares y representantes de los poderes civiles, así como a los otros actores que se consideren necesarios, incluyendo los pueblos indígenas.

Al militar venezolano se le reconoce su dimensión civil, por lo que tiene permitida la militancia política, el derecho al voto y el ejercicio de funciones públicas. Al mismo tiempo, se ha dado el caso de civiles que aspiran a ciertos cargos de índole militar. Cualquier miembro de la Fuerza Armada puede ser juzgado en tribunales civiles. Por otra parte, hay dos estructuras llamadas Guardias Territoriales y Reserva Nacional (integradas por la milicia, es decir, por el pueblo en armas) que es capacitada por la Fuerza Armada para atender de manera conjunta las tareas de defensa y el desarrollo integral de la Patria. Las milicias sólo dependen del Ministerio de la Defensa en asuntos administrativos, el mando operacional lo tiene el presidente de la Republica.

Todo esto forma parte de la unidad cívico-militar que fue diseñada por Hugo Chávez en el marco de una estrategia de guerra asimétrica para enfrentar a la derecha golpista y a las amenazas imperiales. La unidad cívico-militar es la correspondencia dialéctica entre Pueblo y Fuerzas Armadas en la construcción de un horizonte social común.

Es una verdadera hazaña histórica lo que sucede en Venezuela. Sin embargo, no siempre fue así. Chávez llegó a la presidencia en 1999, y desde entonces le tomó seis años hacer las reformas necesarias en la Constitución para modificar la estructura del Ejército y su doctrina. Antes del 99, las Fuerzas Armadas Venezolanas eran como las de cualquier otro país latinoamericano.

Aunque sigue existiendo una reserva de derechas dentro de los mandos militares que quieren muerto al proyecto bolivariano, la solidez de las reformas impulsadas por Chávez para transformar a las Fuerzas Armada puede quedar ejemplificada en lo que sucedió el 30 de abril de 2019. Ese día un conjunto de comandantes dieron órdenes a sus tropas de atacar otros puestos militares bajo bandera falsa. Cuando las tropas se percataron de que se trataba de un sabotaje de la derecha golpista, se rebelaron a las órdenes de sus superiores y los apresaron. El golpe se desactivó.

La derecha venezolana, cumpliendo los dictados de La Casa Blanca, quería enfrentar a los militares entre si aquel día de abril. Fue una de las tantas formas en las que han pretendido romper la unidad cívico-militar. La claridad política de las tropas para leer la coyuntura y la audacia de rebelarse a sus superiores en plena operación es una muestra clara de la lealtad de la Fuerza Armada Bolivariana al gobierno popular. Es asombroso.

La Venezuela Bolivariana marca un camino de cómo se resuelve la tarea que enfrentará cualquier gobierno popular en América Latina: las Fuerzas Armadas. Sin duda la formación como militar de Hugo Chávez tuvo una influencia decisiva en esta proeza. Y ciertamente no será fácil encontrar otros Chávez en el resto de los países, pero queda demostrado que las Fuerzas Armadas pueden y tienen que ser reformadas para la supervivencia de los proyectos alternativos al neoliberalismo en Nuestra América.

Tercer y último Cierre

Presentaré la tercera respuesta a las preguntas que planteé al inicio de la primera entrega, La lealtad de las Fuerzas Armadas (I).

3- ¿Es posible transformar a las FAM en una institución que se distancie de la oligarquía para defender procesos políticos de corte popular?

Creo que sí, pero sólo será posible desde las estructuras del Estado. Esta tarea histórica no está dentro de las capacidades de las organizaciones sociales y el movimiento social. Se requiere de un gobierno fuerte y de una influencia poderosa (si no es que el control) de distintas instituciones para impulsar cambios en las Fuerzas Armadas. Creo que la 4T, por la legitimidad social con la que cuenta el Poder Ejecutivo y el dominio mayoritario del Poder Legislativo, tiene el potencial para lograr las reformas suficientes para transformar a las Fuerzas Armadas en ese sentido. Lo cual, hasta ahora, no se está haciendo. Es una tarea de largo aliento, peligrosa pero necesaria.

Bibliografía usada para los tres artículos:

José Francisco Gallardo Rodríguez. 2007. Tesis Doctoral: Ejército y Sociedad en México: Reforma de las Fuerzas Armadas. Mención Honorífica. UNAM

http://132.248.9.195/ptd2008/septiembre/0631744/Index.html

José Francisco Gallardo Rodríguez. 2019. La Cofradía Militar que dobló al Presidente y quebrantó el sistema de justicia

Sánchez Medero Gema. 2014. Fuerza Armada en la Revolución Bolivariana de Venezuela (1999-2012). Revista Venezolana de Gerencia, vol. 19, núm. 68. Universidad del Zulia Maracaibo, Venezuela.

https://www.redalyc.org/pdf/290/29032819008.pdf

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