Morena a la deriva y cómo encauzar la navegación: el caso de los socialistas potosinos

Se dice que un barco está a la deriva cuando se desvía de su verdadero rumbo por abatimiento del viento o la corriente del mar. Esta referencia marinera es una buena metáfora de Morena: una nave impulsada por millones de personas con rumbo a la transformación de la vida pública de México  que se llenó de polizones y fue asaltado por piratas, un barco ahora golpeado por las corrientes de la derecha (externas e internas) y fuertes vientos electorales. Pese a las borrascas, es posible recomponer el curso de la navegación pero dependerá de las maniobras al timón en estos tiempos peligrosos. Es por ello que abordaré la apuesta táctica en política local que están desarrollando el grupo de compañerxs nucleados en torno a la Cátedra Socialista Antonio Gramsci en la capital de San Luis Potosí.

La deriva

Las elecciones intermedias de 2021 serán las más grandes de la historia de México por la cantidad de cargos públicos en disputa. Lamentablemente, no serán grandes en un sentido simbólico para Morena,  pues el proceso de elección de candidaturas estuvo repleto de prácticas antidemocráticas que llevaron a la imposición de perfiles ajenos a los anhelos de cambio. Este hecho ha representado un golpe moral para el partido de Andrés Manuel López Obrador y la temprana desilusión de una valiosa militancia que se encuentra en legítima rebeldía ante las imposiciones.

A muchos nos parece un sinsentido el que Morena presente candidaturas tan alejadas de la 4T, a menos que las ganancias de estas acciones sean mayores que los daños generados. Pero ¿Ganar qué? y ¿Ganancias para quienes? La respuesta es fácil: las ganancias serán votos en el futuro y estarán a favor de Marcelo Ebrard y de Ricardo Monreal, que son aliados coyunturales.

La hipótesis es que la facción Ebrard/Monreal, que tiene como operador a Mario Delgado, está acomodando sus piezas para jugar en condiciones electorales favorables para la presidencial de 2024. Todo lo que vemos ahora son movimientos para ganar las elecciones presidenciales donde, al parecer, Marcelo Ebrard competirá por la candidatura morenista a la presidencia de la República; posiblemente se enfrentará a Claudia Sheinbaum, quien es la principal figura presidenciable de una fracción que creemos es más cercana al proyecto de país planteado por Obrador.

En dichos movimientos tácticos del terreno electoral Mario Delgado está diluyendo el carácter progresista del proceso, pues se prioriza la fuerza clientelar de antiguos caciques locales que, a lo largo de décadas de corrupción y saqueó del erario público, han configurado estructuras de poder que les permiten un arrastre electoral sucio pero efectivo. A cambio de las candidaturas de Morena,  las cuales tienen mejores  posibilidades de  ganar gracias al capital político que representa Obrador, estos caciques pondrán a disposición su estructura clientelar para cosechar votos en el futuro. Es así que, en las actuales condiciones, ganar las elecciones con las incorporaciones de adversarios organizados  podría comprometer el proyecto de transformación. Es una paradoja perversa. Esa es la deriva de Morena.

El caso potosino

¿Cómo recuperar el rumbo? Para contestar esta pregunta es necesario aceptar que en la izquierda marxista nos encontramos en condiciones de derrota, que las fuerzas que tenemos son inferiores a las del enemigo al que nos enfrentamos. Y si tenemos suficiente madurez política aceptar un hecho: No fuimos capaces de construir una plataforma contrahegemónica que articulara grandes sectores del pueblo de México en un proyecto de nación que impugne los pilares del neoliberalismo.  Lo más cercano a esto es el proceso abierto por Andrés Manuel López Obrador que, pese a sus grandes contradicciones, aún goza de vigorosidad y legitimidad en la mayor parte  de la sociedad mexicana. Es es la razón por la cual la gente seguirá votando por Morena, no importando el o la candidata, pues la confianza en Obrador y las esperanzas de cambio son vigentes.

Pese a todo, en la ciudad de San Luis Potosí existen posibilidades para que los socialistas logremos fisurar la hegemonía neoliberal y rompamos con el dominio de caciques criminales. Para ello es conveniente utilizar las estructuras de Morena como una herramienta más del pueblo y montarnos  sobre la ola democratizadora de la 4T. Necesitamos disputar los espacios institucionales, pues desde ahí se alcanza la tribuna adecuada para colocar ideas fuerza en la población que faciliten la construcción de nuevos sentidos comunes. Esto es así porque la cultura política potosina tiene una arraigambre liberal que se mueve bajo el marco institucional. En lugares como San Luis Potosí, las instituciones estatales fungen el papel de educador ideológico para el conjunto de la población, o cuando menos, una potente caja de resonancia.  A esto hay que agregar que todavía no existe un nivel de organización popular tan desarrollado para presentar alternativas desde abajo.

Esa pelea por posiciones institucionales incluye estructuras locales del partido, porque desde ahí se puede  conectar con las bases de Morena y los sectores que apoyan la 4T. Es posible lograr esto porque  los operadores de  Ebrard/Monreal no cuentan aún  con una fuerza arrolladora y porque simplemente sigue pendiente la construcción del partido. Esos son algunos elementos que, por otra parte, nos llevan a pensar en la factibilidad de enfrentar la derechizacion de Morena;  la política local tiene dinámicas específicas que no quedan definidas únicamente por lo que sucede a nivel nacional.

La estrategia de recuperar trincheras institucionales, además de introducir sentidos comunes y de generar políticas públicas que mejoren las condiciones materiales para la población potosina, debe servirnos para potenciar la organización popular. Este es un objetivo central, porque de ahí emergerán nuevos liderazgos y sujetos políticos que modificaran la correlación de fuerzas en el tejido social. Se trata de una estrategia que va más allá de la coyuntura electoral  y apunta  en la dirección de enriquecer una posición de izquierda en el conjunto de instituciones que operan en la sociedad civil para construir una nueva dirección intelectual y moral que sea capaz de disputarle la hegemonía a las rancias familias de políticos y empresarios que han dominado la región. Es pues, la estrategia de la guerra de posición.

Lxs compañerxs de la Cátedra Socialista Antonio Gramsci han puesto en marcha esta estrategia en la capital potosina a través de participación activa en el congreso local, impulso de leyes ciudadanas, presencia en medios de comunicación, organización de eventos culturales y de divulgación de la ciencia en barrios y escuelas, una eficaz lucha jurídica por la gratuidad de la universidad pública y muchas otras intervenciones que han marcado agenda política e impactado en la opinión pública.  Recientemente, como apuesta táctica del momento,  los camaradas de la Cátedra decidieron colocar a David Reyes Medrano, uno de sus miembros, en la sindicatura del equipo de gobierno de  Xavier Nava; candidato de Morena para la capital potosina. 

La figura de Xavier Nava es problemática, pues su carrera política está marcada por el oportunismo y por el apoyo económico de empresarios fraccionadores que apuntan a la destrucción de la Sierra de San Miguelito. Sin embargo,  es necesario considerar en el análisis que la irrupción de la 4T fracturó las relaciones de poder entre los caciques, por lo que estos han entrado en enfrentamiento para recuperar o aumentar su territorio de influencia. Esa división debe ser aprovechada por las fuerzas de izquierda. Es el caso de Ricardo Gallardo, un peligroso y poderoso político vinculado con el narcotráfico, que va por la gubernatura del estado y por la capital potosina a través de Leonel Serrato. Por el otro lado se encuentra Enrique Galindo, ex comisionado de la Policía Federal y responsable de la masacre en Nochixtlán, quien representa los intereses neoliberales de la burguesía local en la alianza del PRIANRD.

 Xavier Nava, Enrique Galindo y Leonel Serrato, el alfil de Ricardo Gallardo. Esas son las tres fuerzas que pueden ganar la ciudad. Aunque ninguno de ellos representa una ruptura con el pasado, sí hay matices, pues no es lo mismo un político oportunista como Xavier Nava que dos probados criminales. No es lo mismo tener las manos sucias de lodo, que estar manchado de sangre. Esos matices son importantes, pues se traducen en vidas. En estos casos, aunque el candidato de Morena no satisfaga el perfil que nos gustaría  para un proyecto histórico de transformación, es necesario preguntarnos si él o la candidata son una especie de “mal menor” frente a los cacicazgos criminales que quieren recuperarlo todo. Si la respuesta es sí,  hay que ser sumamente pragmáticos y cerrar filas para impedir que el “mal mayor” asuma el control de las estructuras estatales. La izquierda tiene que deshacerse de infantilismos, llamar a no votar por Morena es un error.

Las travesías en el mar conllevan múltiples peligros. En las profundidades de la política potosina habitan criaturas como el Kraken Ricardo Gallardo, que tiene sus criminales tentáculos en los más inimaginables lugares. También hay Leviatanes, como Enrique Galindo, que asomaron ya a la superficie. Aunque nuestra nave pueda estar momentáneamente tripulada por filibusteros, no perdamos de vista a los verdaderos monstruos. Cuando lleguemos a tierra, podremos recomponer nuestra dañada nave.

Nuestra tarea es mejorar las condiciones de fuerza para que el grueso de la sociedad  camine hacia la izquierda con sus propios liderazgos, preparar el terreno para que las siguientes generaciones alcancen objetivos de mayor trascendencia. Por eso apoyo la determinación de lxs  camaradas de la Catedra Socialista Antonio Gramsci, quienes nos enseñan que en esta encrucijada no basta con ejercer el voto y mirar desde Facebook como se desarrolla todo, si no que hay que participar activamente de la vida política. Estoy seguro que su decisión es la correcta, que están preparados para navegar las contracciones impuestas por la realidad y  no caerán bajo el hechizo del  canto de las sirenas.

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