¡Ofrezcan sus corazones! Lxs comunistas y la Legión de Reconocimiento

En el famoso anime Attack on Titan existen tres unidades militares que protegen a la humanidad que habita dentro de  las murallas: 1) la Policía Militar, encargada de la protección de la nobleza y los estratos sociales más pudientes en la zona más segura, 2) las Tropas Estacionarias, responsable de repeler el ataque de los titanes en el perímetro de las murallas   y 3) La Legión de Reconocimiento, único grupo que sale de la protección de las murallas para buscar información del mundo exterior y expandir el territorio humano. 

Para integrarse a los cuerpos militares, los reclutas deben cumplir con un entrenamiento especial después del cual serán evaluados. De cada generación, sólo los diez mejores pueden acceder a la Policía Militar, el resto deberá elegir entre formar parte de las Tropas Estacionarias o de la Legión de Reconocimiento. Y es en esta decisión donde se desenmascaran los perfiles éticos iniciales de cada cual.

La mayoría de los reclutas buscan posicionarse con las mejores calificaciones para integrarse a la Policía Militar, ya que está fuera del combate contra los titanes y además goza de las comodidades de la vida aristócrata. Es decir, la mayoría de las personas que integran la Policía Militar  en principio son las mejor capacitadas, pero también las más egoístas y hedonistas. Esta situación convirtió a la Policía en el cuerpo militar más corrupto e ignórate respecto a los padecimientos de la humanidad.

El resto de los reclutas tienen que decidir entre las Tropas Estacionarias o la Legión de Reconocimiento, la mayoría se queda en las primeras y sólo un pequeño porcentaje en las últimas ¿Porqué? 

La Legión de Reconocimiento, para cumplir su deber, se expone  todo el tiempo al peligro,  mientras la humanidad tiene una vida pretendidamente normal dentro de las murallas. Lxs soldados de La Legión salen a pelear contra poderosos enemigos, sin más armas que su capacidad de organización, la confianza en su estrategia y un par de espadas. El 70% de los reclutas perecerá. Sin embargo, este sacrificio es la única esperanza de la humanidad para liberarse del ataque de los titanes, pues de cada encuentro se obtiene información vital sobre el enemigo que ayuda a mejorar las tácticas y las estrategias para enfrentarlo. 

Mientras la humanidad descansa, la Legión de Reconocimiento  pelea. Mientras la mayoría de las personas vive alienada e ignorando el peligro que se cierne sobre nuestra especie, la Legión no deja de pensar en cómo vencer a los monstruos. Organización, estrategia y combate, esa es la vida de un soldado de la Legión que se entrega a la causa de la liberación. Aun así, la sociedad los suele mirar con malos ojos, pues las victorias caen a cuentagotas; se les considera un gasto inútil de recursos, tiempo y vida. 

Quienes nos asumimos comunistas y nos integramos como militantes en organizaciones que buscan transformar las injusticias de la realidad, podemos sentirnos identificados plenamente con la Legión de Reconocimiento. Como ellas y ellos, nosotros sacrificamos la vida normal para colaborar en una misión que nos rebasa como individuos, peleamos por otros más que por nosotros mismos. A pesar de ello, la sociedad nos ve con estigmas. 

Al igual que la Legión, el conocimiento y la teoría son fundamentales para mejorar nuestro desempeño, pues frente al enemigo no tenemos más que la unidad de nuestra organización y la fe nuestro plan.  Pero como lo ejemplifica el Comandante Erwin en el anime, la política y la guerra tienden a parecerse a una apuesta por que conlleva elementos no previsibles. Por eso el Capitán Levi sabía muy bien que la teoría nos ayuda a reducir el rango de error, pero las cosas no siempre resultan como se planean.

Por todo lo anterior son tan importantes las relaciones interpersonales entre los miembros de una organización.  Es justo en los momentos de incertidumbre y de peligro ante enemigos inmensamente más poderosos, donde lo único que nos queda es la confianza, confianza en nuestro plan y, sobre todo, confianza en nuestrxs camaradas. Sin esa unidad interna no hay posibilidad de victoria. Tenemos que procurar que, así como en la Legión de Reconocimiento, en las filas comunistas se agrupe lo mejor de la humanidad, todxs aquellxs que: ¡Ofrezcan sus corazones! 

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