Nuestra organización

Algo anda mal, fue la premisa a partir de la cual unos cuantos jóvenes comenzamos a reunirnos en una casa del Estado de México, invitando amigas y amigos a lo que eran tertulias de compartición, de lectura, de risas, pero también de pesadumbre ante el mundo que heredamos, y que nos hacía decir algo anda mal… hay que cambiarlo.

Leíamos con atención lo que pasaba en el país, y en el camino íbamos dotándonos de las herramientas para poder diagnosticar lo que padecía el paciente: capitalismo. Y leyendo y compartiendo veíamos que dicha enfermedad es degenerativa, y que causa la muerte. Que los síntomas son violencia, despojo, precarización laboral, falta de acceso a la salud, a la educación. Que causaba también brotes de machismo y racismo, y que por su piel se multiplicaba miseria, hambre y pobreza generalizada.

Tras este periodo de primera aproximación a la lucha política, fue la vida estudiantil la que nos terminó por abrir las puertas para confluir con otros jóvenes y ver que no estábamos tan solos como pensábamos: había otros jóvenes que también querían organizarse contra la barbarie, y con ellos fuimos confluyendo. También fue en la universidad donde pudimos profundizar nuestros conocimientos políticos, filosóficos y económicos, de la mano de algunos profesores, aunque constatando también en el camino que la Universidad es un espacio de disputa permanente, antidemocrático y donde persiste un modelo educativo pro-capitalista, positivista y anticuado.

Fue en este periodo donde comenzamos una labor formativa mucho más intensa, tanto a lo interno como a lo externo, haciendo círculos de estudio sistemáticos mientras nos insertábamos en la lucha social.

Mientras tanto, Felipe Calderón decretaba la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Este suceso significó nuestra salida a las calles en 2009. Gracias a nuestra incipiente formación, pudimos comprender la magnitud que este hecho representaba: no era solo la súbita pérdida de 44 mil empleos, sino un ataque directo a los trabajadores organizados en uno de los sindicatos más grandes del país.

Nuestro trabajo comenzó en las aulas, pero salió de ellas a luchar junto a los trabajadores, las amas de casa, los jóvenes sin estudios, los hijos de los desempleados, codo a codo. Así, terminamos por dirigir cien por ciento nuestras fuerzas al campo de la lucha social anticapitalista. Desde la investigación, las movilizaciones, la realización de gráfica y video, las acciones en conjunto con otras organizaciones y el trabajo en redes, buscamos desde entonces el articularnos con otros sectores en lucha en la Ciudad de México y otros lugares del país.

En dónde, con quiénes y cómo hemos trabajado:

En las universidades: Tanto en la FES Acatlán como en la UNAM hemos impulsado y acudido a diversas actividades con los estudiantes, como foros, pega de murales, saloneos, entre otros. Así también, y porque la presencia de maestros y estudiantes ha sido sumamente importante durante experiencias políticas recientes, es que durante el 2011 participamos en la construcción de la Coordinadora Metropolitana Contra la Militarización; ésta se convertiría posteriormente en la Coordinadora Nacional y se disolvería finalmente en 2012, año en que se posicionaba el candidato del PRI, respaldado por el proyecto económico neoliberal. Ante ello surgió el movimiento #YoSoy132, en el que también participamos en movilizaciones y en las mesas de debate en Ciudad Universitaria, entre otras actividades.

En los barrios: Durante 2013 trabajamos en la delegación Azcapotzalco, elaborando junto con los vecinos del barrio de Santa Bárbara (afectados por la construcción de la Arena Ciudad de México), una contrapropuesta al proyecto de Ley de Pueblos, Barrios y Comunidades Indígenas del Distrito Federal. En 2015, con una cooperativa local (Cráter Invertido) y con el apoyo de vecinas y vecinos, mantuvimos ciclos de cine-debate sobre la gentrificación y el despojo en la delegación Cuauhtémoc. Además, hemos salido a las calles a hablar con estudiantes, trabajadoras y trabajadores, en jornadas de discusión e información, difundiendo material y dialogando sobre problemáticas del país a las que nos enfrentamos como el desempleo, el transporte y la vivienda, los salarios insuficientes, la urbanización salvaje y la violencia generalizada (así como retomando el diálogo sobre lo que podemos hacer), llamando siempre a mantener procesos de organización desde los centro de trabajo, las escuelas o las zonas de vivienda.

En el transporte: También estuvimos impulsando las protestas del Metro Popular, haciendo actividades sistemáticas en estaciones como Chilpancingo y Normal, informando a los usuarios sobre lo que representaba el alza al boleto, abriendo el dialogo para pensar en soluciones colectivas y en demandas mínimas, llamando también a votar en blanco durante las elecciones intermedias del 2015.

Con otras organizaciones: Actualmente participamos de otros procesos de coordinación conjunta, del que destaca la Campaña en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio. Nos formamos junto con otras organizaciones, mediante discusiones y talleres de educación popular, buscando así afianzar nuestros lazos para poder seguir construyendo organización. Principalmente buscamos poder acercarnos a las luchas de tipo territorial y urbano que se despliegan actualmente en la Ciudad de México y emprender la lucha junto con las y los afectados.

Porque creemos que una alternativa no es sólo necesaria, sino urgente. Y porque creemos que sólo con la conformación de proyectos que se planteen una salida a la barbarie capitalista se podrá hacer frente a lo que se viene, que es la intensificación de aquello que hemos venido padeciendo: desapariciones, muertes, violaciones, desplazamientos. Y porque seguimos enfermos, ya que la epidemia resultó ser mundial.

Sí: nos espera un escenario político sumamente adverso para los años venideros. Por ello debemos organizarnos de forma comprometida, consecuente, crítica, y no rendirnos jamás.

Queremos vencer.

Porque el presente es de lucha. El futuro es nuestro.